Puedes llamarlo moda genderless, no-gender o sin género… Lo que no puedes es obviarlo
La Semana de la Moda de París confirma esta tendencia con dos formas opuestas de ver lo mismo: la de Maison Margiela y la de Isabel Marant.

Galliano rompe literalmente las chaquetas y pantalones de gran tamaño para descubrir la piel, crear formas inusuales y, sobre todo, prendas intercambiables. El atractivo sexual dictado por la piel desnuda ya no se atribuye solo a la mujer: la sensualidad masculina también pasa por ahí. El presunto poder que hasta ahora desprendían las chaquetas de invierno y los trajes de hombre ha desaparecido por completo. Según Galliano, el único poder que parece que le queda a los hombres es seducir con la exposición de su propio cuerpo.
El único poder que interesa a Galliano es muy creativo (y también destructivo). La mejor prueba es la gabardina negra “reducida”. Para un hombre o para una mujer, eso no importa. ¿Cuál es es poder? Ser capaz de cancelar las diferencias sexuales con la única fuerza del vestido, incluso cuando todo es irregular. Una filosofía que reconocemos también en Rick Owens.
Isabel Marant, quien también ha debutado recientemente en la moda masculina, permanece en aguas mucho más seguras con su espectáculo mixto, donde hombres y mujeres se visten con el mismo estilo pero aún se diferencian. Los modelos de Marant no han olvidado la década de los 80 y usan maxis suéteres con correas enormes que parecen armaduras.
Las líneas son cómodas, con jerseys diseñados para ser los protagonistas y combinados con pantalones suaves en colores neutros o con trajes igualmente envolventes. En definitiva, esta propuesta tampoco tiene género: todos, hombres y mujeres, desearán refugiarse en el mismo suéter. La idea no-gender de Isabel Marant no se trata tanto de ‘desnudar’ los géneros, sino de hacer desaparecer el cuerpo bajo capas y capas de tela.


